26.6.07

De repente...

De repente se cortó la soga, se apagó la luz,
nos invadió el silencio.
Quizás fue mejor así:
un golpe seco que evita la agonía de las despedidas
o el puente insalvable de un “hasta pronto.”
Lo cierto es que las noches ahora son distintas,
sobra espacio y faltan estrellas.
Te reemplazo con anzuelos para mi ansiedad
pero no sirve.
Mientras esperamos el momento de volver a pescarnos
te dejo a modo de graffiti el epitafio
que Mark Twain imaginó para Adán:
“El paraíso estaba donde ella estaba.”
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2 comentarios:

Anubis dijo...

"El paraiso estaba, donde ella estaba"

Compro la frase, la hago mia por momentos y empiezo a imaginar mi paraiso donde él esté...aunque esté su universo muy lejos del mio.

Besitos Boo. Un gusto inmenso leerte, como siempre.

Boo dijo...

Un gusto inmenso que visites, como siempre, mi cuarto :) Besos!!!